Una tragedia tomó lugar en la tradicional peregrinación por el Día del Gauchito Gil en la localidad correntina de Mercedes: un devoto murió atragantado tras ingerir un caramelo. El hombre tenía 64 años, era oriundo de Buenos Aires y que viajó hasta la provincia del litoral para rendirle honor al santo pagano, pero tuvo un desenlace fatal.
El hecho ocurrió alrededor de las 7 en un sector de estacionamiento ubicado sobre la Ruta Nacional Nº 123, a la altura del kilómetro 103, en las inmediaciones del santuario. El hombre formaba parte de un contingente de turistas que viajó hasta Mercedes para participar de la peregrinación este jueves 8 de enero, Día del Gauchito Gil.
De manera repentina, el turista comenzó a sentir dificultadas para respirar tras consumir un caramelo: el pequeño dulce le obstruyó las vías respiratorias, lo que terminó en una asfixia fatal.
A pesar de recibir asistencia médica del personal sanitario presente, quienes le practicaron maniobras de respiración, no se logró revertir el cuadro de asfixia y el hombre de 64 años falleció en el lugar.
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Quién fue el Gauchito Gil
Antonio Mamerto Gil Núñez nació en la provincia de Corrientes, en Pay Ubre, cerca de Mercedes, alrededor del 12 de agosto de 1847. Fue un hombre que, a lo largo de su vida, se vio envuelto en diversas luchas, tanto en el plano militar como en el social. Durante la Guerra de la Triple Alianza, fue reclutado para luchar, y más tarde, se unió a las milicias que combatían contra los federales.
Sin embargo, se cuenta que abandonó estas luchas después de recibir una revelación en sus sueños de Ñandeyara, el dios guaraní, quien le pidió que no derramara más sangre de sus semejantes. Fue a partir de este momento que adoptó una nueva misión: convertirse en un «justiciero» del pueblo.
Según las leyendas, comenzó a robarle a los ricos para repartir lo obtenido entre los pobres, y también se le atribuyen actos de curación y venganza en favor de los oprimidos. Estas acciones lo convirtieron en un héroe popular entre los más humildes, quienes lo apoyaron y protegieron.
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Velas colocadas por devotos adornan el santuario del santo argentino «Gauchito» Gil en su festividad anual, cuando los creyentes le piden milagros o le dan gracias, en Buenos Aires, Argentina, el jueves 8 de enero de 2026. (Foto AP/Natacha Pisarenko)
El milagro en la hora de su muerte
El 8 de enero de 1878, la justicia lo capturó. La historia cuenta que lo colgaron de un árbol de espinillo, boca abajo, para ejecutarlo. Antes de que el verdugo lo degollara, el Gauchito le dijo con voz firme:
«Tu hijo está muy enfermo y se está muriendo. Cuando llegues a tu casa, rezá en mi nombre y él se va a salvar, porque hoy vas a derramar la sangre de un inocente».
El verdugo cumplió la orden y mató a Gil: «Su sangre cayó como una catarata que la tierra se bebió de un sorbo”, dice la leyenda. Al regresar a su casa, encontró a su hijo agonizando. Desesperado, recordó las palabras del gaucho, le pidió perdón y rezó por su salud.
Al día siguiente, el niño se recuperó milagrosamente. Fue ese mismo verdugo quien regresó al lugar del fusilamiento para darle una sepultura digna, convirtiéndose en su primer devoto.
