El excomplejo Village Rosario, hoy bajo la marca Cinépolis, vuelve a poner en pausa sus planes. El ambicioso proyecto que buscaba reconvertir el predio de avenida Eva Perón al 5800 en un shopping a cielo abierto, con locales comerciales, servicios y hasta edificios de vivienda, deberá esperar. La combinación de dos variables críticas, la caída del consumo y el encarecimiento de la construcción, terminó de enfriar una iniciativa que ya venía avanzando con cautela.
Según pudo saber Negocios de La Capital, los propietarios porteños del predio resolvieron no avanzar, al menos por ahora, con nuevas inversiones de envergadura. Los costos de la construcción “se fueron por las nubes” y el mercado inmobiliario atraviesa un escenario adverso, marcado por una fuerte sobreoferta de departamentos y una demanda retraída. En ese contexto, lanzar nuevas torres de vivienda en el predio dejó de ser una opción viable.
El otro gran freno es el consumo. La contracción del gasto de los hogares impacta de lleno en cualquier plan de reconversión comercial de gran escala. Renovar la totalidad de los espacios, sumar marcas y apostar fuerte por la gastronomía y el entretenimiento hoy no garantiza retorno. Con ese diagnóstico, la decisión fue clara: sostener lo existente y esperar mejores condiciones macroeconómicas.
Por ahora, la estrategia será conservadora. El grupo que administra el complejo continuará con el management de los espacios comerciales actuales, apostando a una ocupación gradual y a mantener activo el predio, sin grandes anuncios ni obras estructurales. La consigna es clara: aguantar “hasta que salga el sol”.
Un proyecto que ilusionó, pero no arrancó
La reconversión del Village no es una idea nueva. Desde hace años se habla de revitalizar un predio que supo ser uno de los grandes polos de entretenimiento de Rosario y que quedó golpeado por la competencia de otros shoppings, los cambios en el consumo cultural, la inseguridad y, más recientemente, la pandemia.
El plan que había tomado mayor forma contemplaba tres ejes: un mini shopping a cielo abierto en los antiguos locales hoy vacíos, canchas deportivas en la cubierta del estacionamiento y edificios de vivienda en el playón. La iniciativa incluso había pasado por el Concejo Municipal, pero nunca llegó a materializarse. Hoy, ese esquema vuelve a quedar en stand by.
Una reactivación parcial, a paso lento
Mientras el proyecto integral se congela, el predio muestra señales discretas de movimiento. La llegada del gimnasio Training Center, que abrió en uno de los laterales del complejo donde funcionaba una librería, aparece como la apuesta más concreta para sostener circulación y actividad cotidiana. También siguen en alquiler cerca de 6.000 metros cuadrados de locales comerciales, una superficie nada menor para una zona que busca recuperar dinamismo.
El cine y el supermercado continúan siendo los grandes anclajes del lugar. Todo lo demás, por ahora, depende de una mejora en el escenario económico general.
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La historia del Village Rosario funciona hoy como una radiografía de época. Lo que fue un emblema de modernidad y consumo a principios de los 2000, hoy sobrevive con un esquema defensivo, condicionado por variables macro que exceden cualquier planificación local.
La “segunda oportunidad” del complejo no está descartada, pero quedó sujeta a un cambio de clima económico. Hasta entonces, el Village seguirá ahí: abierto y funcionando pero esperando.
