sábado, 21 marzo, 2026
InicioSociedadEl histórico baterista de Los Piojos se descompensó y no pudieron reanimarlo:...

El histórico baterista de Los Piojos se descompensó y no pudieron reanimarlo: murió en la escuela de percusión que había fundado

Daniel Oscar Buira, el baterista de la banda Los Piojos, murió en la madrugada de este sábado, a los 55 años, cuando se encontraba en la escuela de percusión del partido bonaerense de Morón que había fundado luego de descompensarse y quedar sin respiración.

Fuentes policiales informaron que el músico se encontraba en la “Escuela de Percusión La Chilinga” cuando, desde el lugar, realizaron un llamado al 911, por lo que efectivos arribaron al espacio donde uno de los presentes sostuvo que el baterista estaba en un patio interno y había solicitado ayuda porque “no podía respirar”.

En tanto, el mismo testigo indicó que al salir a asistirlo, se descompensó, perdió el conocimiento y dejó de respirar. Por su parte, el personal del SAME constató el fallecimiento en la escuela.

Los efectivos dialogaron con familiares que indicaron que el músico tenía asma. No obstante, el Ministerio Público Fiscal dispuso medidas de rigor, ante la ausencia de cámaras de seguridad en el interior de la escuela, aunque sí quedó registrado el área externa. El caso está en manos de la UFI 8.

Una vida dedicada a la música

Buira fue parte de “Los Piojos» desde sus inicios a fines de la década del 80 y se consolidó como uno de los pilares rítmicos del grupo, donde acompañó el crecimiento de la banda hasta el 2000.

Integró la etapa más productiva del grupo liderado por Ciro Martínez, que en enero de 1989 consolidó su formación con Martínez en voz y armónica, Pablo Guerra y Daniel Fernández en las guitarras, Lisa Di Cione en los teclados, él en batería y Miguel Ángel Rodríguez en bajo. En 2000, Buira fue reemplazado por Sebastián Cardero.

A lo largo de su carrera, el músico participó en la grabación de discos emblemáticos del rock nacional como “Chactuchac” (1992), “Ay ay ay” (1994), “Tercer arco” (1996), “Azul” (1998) y “Verde paisaje del infierno” (2000), trabajos que marcaron a una generación y posicionaron a la banda como una de las más convocantes de la escena local durante los años 90 y principios de los 2000.

En ese marco, integró la etapa de mayor masividad del grupo, con presentaciones en estadios y festivales multitudinarios, entre ellos los recordados shows en el estadio de River Plate y giras por todo el país. Su estilo combinaba la base del rock con elementos de la percusión latinoamericana, y se convirtió en un referente dentro de su instrumento en la escena local.

Tras la disolución del grupo, Buira continuó ligado a la música a través de distintos proyectos y colaboraciones, además de profundizar su faceta como percusionista, exploró ritmos y formatos más ligados a lo colectivo y lo experimental.

En 1995, fundó su escuela de percusión y grupo de murga La Chilinga, que también es una ONG que se dedica a la enseñanza en cárceles. Tiene sedes en Morón, Florencio Varela, Quilmes, Banfield, Saavedra, Avellaneda, el microcentro y en la provincia de Córdoba.

Desde allí desarrolló una intensa actividad como docente, vinculado a espacios de formación musical y talleres, con un fuerte compromiso en la transmisión de conocimientos a nuevas generaciones de músicos.

La vuelta de Los Piojos

En 2024, Ciro Martínez, actual líder de la banda Ciro y los Persas, invitó a uno de sus excompañeros, a Fernández, a subir al escenario y reavivó así la esperanza de los fanáticos de una eventual vuelta.

En agosto de ese año, Los Piojos anunció la vuelta de la banda después de 15 años y dio cinco shows en diciembre y dos en enero del 2025 en el Estadio Único de La Plata. Formaron parte del reencuentro Buira, Cardero, Juan Manuel Gigena Ábalos, guitarrista de Ciro y Los Persas, Martínez y Fernández, entre otros artistas como la guitarrista Luli Bass.

Más Noticias