En continuación con la extensa e imponente programación del ciclo Noches del Lunario, la de este sábado será una histórica en cuanto al rock nacional en la ciudad. Catupecu Machu y Massacre subirán al escenario del Bioceres Arena para demostrar una vez más su potencia y hasta compartir algún que otro tema juntos.
El concierto, previsto para las 20.30 (apertura de puertas a las 20 en Córdoba 3475), será uno de los eventos más potentes de la agenda musical de este verano y sus entradas se pueden adquirir, desde 15mil pesos, en Entradaplay.com
Catupecu Machu regresa a la ciudad en un momento de gran intensidad, reafirmando por qué es considerado un nombre clave de la escena nacional. Con su habitual energía arrolladora y una propuesta sonora inconfundible, la banda liderada por Fernando Ruiz Díaz promete un repaso exhaustivo por sus grandes éxitos. El público rosarino podrá reencontrarse con esa potencia rítmica y la experimentación que siempre caracterizó al grupo, en un show que promete mística y una entrega escénica que no da respiro.
Por su parte, Massacre llega al Bioceres Arena para aportar su cuota de magnetismo y esa presencia única que los consagró como los pioneros del skate rock en el país. Como referentes indiscutidos del género, el grupo comandado por Walas garantizará una verdadera noche de culto, desplegando su lírica particular y su solidez sonora. Su participación en este concierto no solo refuerza su vigencia, sino que también pone de manifiesto la capacidad del rock alternativo para seguir convocando a multitudes a través de la autenticidad y el compromiso artístico.
La jornada se presenta como una celebración de la trayectoria y la vigencia con combinación de estos dos gigantes de la música que, incluso, tiene un poderoso tema juntos y se espera que este sábado suene en Rosario. Se trata de “Plan B: anhelo de satisfacción”, canción de Massacre de 1994 que Catupecu hizo propia con un sonido más power en 2006, con la producción de Gabriel Ruiz Díaz. Una obra que demuestra una experiencia de alta fidelidad y un ambiente de camaradería entre colegas, donde queda claro que la música es de todos.
